Paula se volvió al oírlo llegar, y casi
se arrepintió de haberlo mirado.
Estaba tan endiabladamente guapo y
masculino con aquella camisa blanca
de algodón y esos vaqueros, y el
cabello húmedo de ducharse... Con
el corazón desbocado, se dio la
vuelta lo más deprisa que pudo.
—¿Te importaría ir a llamar a tu
madre y a Luciana? —le pidió—. Ya
está todo listo.
—¿Por qué has hecho esto? —
inquirió él con aspereza—. No has
venido aquí para hacer de criada,
sino como invitada.
—Lo sé, pero quería hacer algo para
agradecerles mi estancia antes de
tomar mi vuelo.
—¿Qué vuelo? —inquirió Pedro,
frunciendo el ceño.
—El que me llevará a Nueva York —
contestó ella, fingiéndose muy
tranquila.
Le dio la espalda y se dirigió a la
cocina para ir por el azucarero, pero
Pedro la siguió.
—Cancélalo —le dijo.
Paula lo miró con el azucarero en la
mano.
—No pienso hacerlo.
De todos modos no podía, ya que
aún no había hecho la reserva.
—En ese caso lo haré yo.
Paula soltó ruidosamente el
azucarero sobre la encimera y apretó
los puños junto a caderas.
— ¡No puedes retenerme aquí! ¡No
soy tu prisionera!
—No, no lo eres, pero me gustaría
que no te fueras —murmuró él en un
tono tan suave que ella se quedó
patidifusa.
Mirándolo, a Paula le pareció que sus
ojos estaban enrojecidos, y que tenía
mala cara, como si tampoco él
hubiera pasado muy buena noche.
—¿Para qué? —le preguntó
desafiante—. ¿Para que puedas
empezar a atormentarme de nuevo?,
¿Para que sigas donde lo dejaste
ayer?, ¿Es eso?
Pedro inspiró profundamente,
metiéndose las manos en los
bolsillos, se apoyó en la pared y la
miró a los ojos.
—Paula, ayer averigüé lo que quería
saber de ti —le dijo—, y lo hice de la
única manera que podía hacerlo sin
que me quedara la duda de si
estarías diciéndome la verdad o no.
No pretendía asustarte de ese modo,
pero necesitaba respuestas que de
otro modo tú no me habrías dado.
Ella se puso rígida.
—¿Estás diciéndome... que lo hiciste
a propósito?
Pedro asintió muy serio.
—En cierto modo. Para mí fue como
una revelación. Tenía la sensación de
que no podías ser ni la mitad de
experimentada de lo que yo creí en
un principio. Ya lo intuí la primera
vez que te besé, porque tu respuesta
no fue la de una mujer que sabe
mucho de besar —añadió con una
leve sonrisa—, y luego, junto al lago,
te quedaste tan agitada, que no pude
menos que pensar que aquello era
algo totalmente nuevo para ti. Y, por
supuesto, cuando te empecé a besar
en el coche de vuelta a casa, el
modo en que reaccionaste, aturdida
ante mi ardor, también se sumó a
mis conclusiones anteriores. Lo que
no esperaba —añadió con un suspiro
—, era el miedo. ¿No pensarías de
verdad que sería capaz de forzarte?
—Por supuesto que lo pensé —le
espetó Paula—. ¿Cómo no iba a
pensarlo con la rudeza con que me
trataste?
Pedro esbozó de nuevo una leve
sonrisa. Era cierto, una chica
inocente no podía saber lo que era la
pasión.
—Algún día comprenderás por qué
me comporté así, pero no creo que
éste sea el momento de explicártelo.
En tres zancadas se plantó juntó a
ella, y su repentina proximidad la
puso aún más nerviosa. Podía sentir
el calor de su cuerpo, su aliento
sobre la frente... Paula subió la vista
aprehensiva de lo que pudiera
ocurrir, pero sin poder evitarlo,
pues era como si sus ojos de plata la
atrajeran cual un imán.
—No quiero que te vayas —le repitió
él suavemente—. Ahora que sé la
verdad, no volveré a tratarte con
rudeza, te lo prometo.
La amabilidad era algo que Paula
había aprendido a no esperar de
Pedro, y precisamente por eso la
desconcertó aún más, haciéndola
vacilar……
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Va queriendo..
Comenten muchoo!!
Soy @letipauliter
wow buenísimo, seguí subiendo!!!
ResponderBorrarAl fin recapacito este hombre!! Se esta poniendo cada vez mejor! mimiroxb
ResponderBorrarNecesito más por favor. Estoy copadisima con esta adaptación!
ResponderBorrarEsta genial la novee!!
ResponderBorrarEspectaculares los 2 caps!!! Cada vez más linda esta novela. Me encanta!!!!!!!!!!!
ResponderBorrarQuiero a un Pedro mas dulce con Paula, odio q la maltrate... muy buena la novela
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