Pedro y yo nos empezamos a besar
de una forma apasionada y
desesperada a la vez, esta vez sabia
que nada ni nadie nos interrumpiría
por fin estaría con el de la forma
en la que tantas veces pensé y desee.
Poco a poco nos fuimos acercando
mas a la cama hasta que Pedro me
dejo caer lenta y delicadamente.
-Esta vez no me pienso detener
Amor, lo prometo-
- Mas te vale Pedro ya me haz hecho
esperar demasiado- el se rio y luego
siguió besándome como solo el sabe
hacerlo-
- Pues su tiempo de espera termino
señora Alfonso- no pude evitar sonreír
al escuchar eso “señora Alfonso” ahora
estoy casada con Pedro lo que
significa que nadie nos podrá separar
de ahora en adelante-
- Señor Alfonso, mejor cállate y
bésame-
- Lo que ordenes linda-
Pedro empezó a acariciar mi piernas
pero sin prisa, aunque como el dijo
el otro día, tendríamos toda la vida
para hacer el amor.
Empecé a recorrer su cuerpo con mi
manos a lo cual el solo sonreía
pícaramente.
En poco minutos nuestra ropa
desapareció por completo y quedo
esparcida por toda la habitación del
hotel.
Pedro se acomodó encima de mi,
beso mis labios dulcemente y luego
me miro a los ojos directamente
para después penetrarme de una vez
por todas, había perdido
el miedo completamente y todos los
recuerdos de lo que viví a los 14
años desaparecieron, en ese
momento no podía pensar en nadie
mas que no fuera Pedro y en el
placer que me estaba dando,
pequeños gemido se escapaban de
mi boca y de la de mi marido, lo único
que se escuchaba en la habitación
eran gemido y jadeos de parte de
ambos y los “te amo” que me decía.
Lo amaba jamás dejaría de hacerlo, a
pesar de que el me molestaba yo lo
seguía amando y ese amor que
siento por el jamás se terminara.
Una vez que terminamos de hacer el
amor, Pedro me atrajo hacia el e
hizo que recargara mi cabeza en su
pecho, me sentía tan bien estando
así.
2 años después……
-Pedro, tengo que decirte algo- dije
emocionada-
- ¿Qué pasa Cariño?-
- Estoy embarazada!- dije dando
saltitos y es que
habíamos intentado tener un bebé
pero nunca paso, hasta ahora, Pedro
sonrío de oreja a oreja y me empezó
a dar vueltas en el aire mientras yo
me reía-
- Te amo, te amo, te amo, me haces
el hombre más feliz del mundo, te
amo- me dijo besándome entre cada
“te amo”-
- Y yo a ti - ahora fui yo quien
lo besó-
- ¿Puedes creerlo? Por fin vamos a
ser papás!-
- Lo se Amor, vamos a tener un
bebé-
- Ya quiero contárselo a mi mamá, a
Luciana, a…-
- A todos Pepe! Por fin formaremos
una familia como siempre quisimos-
- Ven mi amor- dijo besándome y
luego cargándome-
Pedro no pudo esperar mas y ese
mismo día fuimos al rancho a ver a
Ana, en cuanto le dijimos que iba a
ser abuela grito de emoción y nos
abrazó tiernamente, nuestro bebé va
a ser su segundo nieto ya que
Luciana y Lucas nos ganaron, ellos
tienen un hermoso niño de tan solo
un año el cual se parece mucho a
su papá pero tiene los mismos ojos de
Lu.
Los meses pasaron rápidamente y
cada día se me notaba la panza de
embarazada, Pedro se la pasaba
diciendo que me veía hermosa lo
cual me hacia sentir mejor.
-Cariño ¿Qué te parece si
empezamos a decorar el cuarto de
las bebés?- iba a tener gemelas,
estaba aun mas feliz ya que desde
pequeña quise tenerlas y ahora es
realidad y lo mejor es que es con
Pedro-
- Si, tengo muchas ideas-
- ¿Cuáles?- pregunto abrazándome-
- Podemos pintar el cuarto de rosa
pastel con florecitas de colores o de
blanco con mariposas rosadas y
naranjas- dije emocionada-
- ¿De donde sacaste esas ideas Pau?-
- Lo vi en revistas, ah y también
había una en la que la pared estaba
pintada de blanco y tenia dibujado
un árbol bueno como ramas y una
flores…-
- ¿Un árbol?- pregunto mirando
extraño-
- Si Pepe un árbol-
- ¿Cómo se ve eso?-
- Hermoso, perfecto para nuestras
bebés-
Y así estuvimos un rato
decidiendo como íbamos a decorar
el cuarto de nuestras hijas, los dos
estábamos emocionados y era lógico
somos nuevos en esto y la felicidad
que sentimos en este momento nadie
no las puede quitar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario